Viernes, 21 12 2018
5 - 9 min
Rodrigo Arocena

Un cimiento a construir

El Frente Amplio quiere afirmar su obra en un tiempo del mundo signado por grandes sacudidas.
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Necesita pues consolidar sus cimientos fundacionales y construir nuevos. Uno de estos puede y debe ser la Escuela de Formación del Frente Amplio, EsFA. Hay que volver a aprender cómo se trabaja para construir sociedades más libres, igualitarias y fraternas. Para dar cuenta de a dónde se está yendo aparece este número preliminar de Síntesis. Para estudiar a izquierda, publicación de la EsFA.

Vamos despacio que la urgencia es grande

Este mayo la Mesa del FA me encargó implementar la EsFA y, en particular, integrar un “equipo de acompañamiento del Proyecto, donde se refleje las distintas sensibilidades existentes en el FA.” Tal tarea aceptó cumplirla la Comisión Nacional de Programa, donde se conjugan representaciones de bases y sectores frentistas, como lo explica su presidente, Ricardo Ehrlich, en este número de Síntesis.

Vincular la elaboración programática y la formación militante es una primera clave que orienta la “etapa cero” de la EsFA, de carácter preparatorio y experimental, que se extenderá hasta junio del año próximo. Se apunta a ir lejos, por lo cual hay que dar al inicio pasos pequeños pero seguros.

Una segunda clave orientadora es el papel motor que deben tener las Juventudes Frenteamplistas, que ya han conformado el Comité Promotor de la EsFA, organizado su evento de presentación en agosto pasado y están militando con los propósitos que su contribución a Síntesis explica.

Se ha conformado asimismo un grupo de implementación, dándole así una dimensión colectiva a la tarea de coordinar el proyecto.

A lo largo de la “etapa cero” se recogerán aportes de los sectores del FA – ya registrados en otras notas -, se explorará cuáles temas merecen prioridad para los frenteamplistas, se procurará constituir una Red de colaboradores de la EsFA, se realizarán experiencias tentativas de formación – aprovechando en particular las enseñanzas emanadas de los valiosos cursos ofrecidos en 2017 por el “ecomité” y por Gabriel Quirici – y se prepararán varios números experimentales de Síntesis, de los cuales éste es el primero.

Pensando el largo plazo

La resolución de crear la EsFA tuvo como punto de referencia un informe que propone metas necesariamente ambiciosas. Está disponible en https://frenteamplio.uy/es-fa. Allí se retoma una caracterización previa según la cual la EsFA “tendrá como finalidad dotar a personas con diferentes tipos de vínculos con el FA de conocimientos adecuados y actualizados de la realidad uruguaya, la región y el mundo; disponer de herramientas de interpretación y análisis para elaborar su propia visión de la realidad, y desarrollar capacidades para desarrollar de mejor manera su tarea política.”

Aquí se reseñan algunas sugerencias planteadas en el informe mencionado, en el cual se argumenta que el FA es potencialmente un ámbito donde se puede aprender en democracia a transformar en profundidad. Para ello conviene pensar no en la transmisión tradicional de conocimientos sino en la enseñanza activa que prioriza el estudio crítico, la discusión y la construcción de propuestas.

Hay que impulsar la enseñanza por problemas, formando militantes con capacidades para trabajar en grupo, aprender permanentemente interactuando con gentes diversas, y buscar soluciones innovadoras a los desafíos de la práctica.

A largo plazo EsFA podría estructurarse en torno a cuatro direcciones de formación – denominadas ciclos, cursos, módulos y talleres – con un instituto de investigación que las respalde y una publicación que articule toda la labor.

(i) Los ciclos de debates sobre ideas y experiencias impulsarían la discusión plural y sistemática, apuntando a afinar nuestro conocimiento de la realidad y de las posibilidades de incidir en ella desde los valores de las izquierdas.

(ii) Los cursos de formación para el ejercicio de la ciudadanía apuntarían brindar los conocimientos fundamentales que semejante ejercicio requiere.

(iii) Los módulos consistirían en una oferta integrada de cursos y otras actividades que apunten a brindar una capacitación específica avanzada, con adecuado reconocimiento.

(iv) Los talleres para aprender colectivamente a impulsar transformaciones apuntarían directamente a la formación por problemas. Serían espacios potencialmente fecundos para la interacción entre personas con distintas edades, experiencias, formaciones, trayectorias vitales. Podrían contribuir a fortalecer diversas labores que se realizan en el FA. Muy especialmente, deberían ligarse a la elaboración programática con visión prospectiva, abordando en cada caso un asunto relevante para esa tarea y quizás colaborando de esta forma a la labor de las unidades temáticas.

La formación avanzada tiene que estar conectada con la generación de conocimientos. Ello es válido en general pero quizás más aún cuando se trata de la formación política que debe brindar un partido de tipo nuevo, como lo es el FA, con enormes responsabilidades actuales y futuras tanto en el país como en relación al accionar de las izquierdas a escala internacional. Por ello se propone construir un Instituto de Investigación de la EsFA, provisionalmente designado Agenda transformadora. Debiera contar con un pequeño equipo estable de alta dedicación así como con muchos colaboradores honorarios en el país y también en el exterior. Podría hacer una señalada contribución a que la agenda académica predominante se vincule mucho más que al presente con los desafíos de la transformación social progresista y los problemas de los sectores populares. Respaldaría las labores de formación antes mencionadas y vincularía la investigación que se realiza en distintos ámbitos con las cuestiones centrales a abordar por el FA.

Muy variados temas habrá que estudiar, enseñando, investigando y contribuyendo a resolver problemas. No se pretenderá listarlos aquí. Todos tenemos en la cabeza diversas cuestiones que nos parecen prioritarias. Para recabar opiniones al respecto, el Comité Promotor ha puesto en marcha una encuesta que seguramente brindará fecundas orientaciones.

Para articular las tareas de la EsFA convendría tener una publicación, con una plataforma multimedia que permita acceder a muy diversos contenidos. La denominamos provisionalmente Síntesis.

Para estudiar a izquierda. Contribuiría a las labores de formación, por ejemplo difundiendo programas, textos y reseñas bibliográficas, publicando los informes finales más sustanciosos que surjan de los cursos y las relatorías de los talleres, recogiendo distintos puntos de vista acerca de los temas tratados. Síntesis daría cuenta de las labores del Instituto de Investigación de la EsFA y proporcionaría a sus lectores una vía para acceder a los temas que más les interesen entre los que se abordarían en el marco de la Agenda transformadora.

Las sugerencias anotadas no tienen más propósito que contribuir a la reflexión colectiva de modo que puedan surgir alternativas mejores y más viables. Urge hacerlo. Hace ya tiempo que el conocimiento avanzado se ha convertido en clave mayor del poder social, de la cual los sectores populares en general están bastante apartados, lo que constriñe su potencial transformador. Eso se ha agravado pues vivimos al presente una etapa de reacción autoritaria, chovinista y neoliberal, que azota buena parte del mundo. Las izquierdas no recuperarán la perdida iniciativa ideológica y programática si, entre otras varias tareas, no afrontan la de volver a estudiar para revisar a fondo sus concepciones de la sociedad y los caminos de las transformaciones viables y deseables.

Compromiso de partida

La EsFA será necesariamente una construcción – política, institucional y académica – de largo plazo. Está en curso una “etapa cero”, de modestas pretensiones. Lo que durante ella se haga ayudará a definir un proyecto específico - la “etapa uno” - que presumiblemente no se podrá pensar a menos de cinco años. Requerirá un equipo de conducción con mucho tiempo de activa militancia por delante.

El FA puede llegar a construir su EsFA: ha hecho cosas bastante más difíciles y no hay fuerza de izquierdas en este mundo que esté en mejores condiciones para encarar tamaño desafío.

Pero no tendrá éxito si desde el primer momento no se afirma un compromiso propiamente ideológico. Hoy es muy visible el descreimiento generalizado en la política y, más aún, en la relevancia de las ideas para una política que valga la pena. La EsFA puede ser una pequeña ayuda para revitalizar la política desde las ideas, pero sólo si esto tiene lugar aquélla logrará existir realmente.

En las ideas de las izquierdas, el lugar primero y más alto deben ocuparlo los valores. Ellos tienen que signar toda labor de formación, pero constituyen siempre su dimensión más difícil. La formación ética tiene que ver no tanto con lo que se plantea en cursos y actividades emparentadas sino sobre todo con las decisiones y las conductas de las personas y los organismos con las mayores responsabilidades sociales; unas y otras van pautando, para bien y para mal, lo que se considera correcto o incorrecto, admisible o inadmisible.

El FA tendrá una EsFA digna de ese nombre sólo si reivindica en los hechos su compromiso con el manejo intachable de la cosa pública, con los derechos humanos en todo el mundo – de quienes piensan parecido y particularmente de quienes piensan distinto a nosotros -, con la militancia de izquierdas no como una vía de ascenso individual sino como un impulso al protagonismo colectivo en la construcción de sociedades menos injustas y más vivibles que las actuales.