Javier Miranda | Presidente actual

El 17 de setiembre de 2016 Javier Miranda asumió la Presidencia del Frente Amplio, luego de ganar las elecciones internas del 24 de julio del mismo año.

Miranda nació el 19 de mayo de 1964 en Montevideo, Uruguay.

Es Abogado, título expedido por la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.

Entre los años 1986 y 2010, militó en la organización Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.

Entre 2006 y 2008, fue el Coordinador del Proyecto de Fortalecimiento Institucional del Ministerio del Interior.

Desde el 2007 a la fecha, es Director del Programa de Derechos Humanos del Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH).

Entre 2008 y 2010, fue Director de la División Asesoría Jurídica de la Intendencia de Montevideo.

Entre 2010 y 2013, fue Director Nacional de Derechos Humanos, del Ministerio de Educación y Cultura.

De 2014 a 2016 se desempeñó como Secretario de Derechos Humanos de la Presidencia de la República.

Vicepresidentes

Blanca Elgart belgart@frenteamplio.uy
Sandra Lazo slazo@frenteamplio.uy
José Carlos Mahía jcmahia@frenteamplio.uy
Verónica Piñeiro vpineyro@frenteamplio.uy
Tamara Andrade tandrade@frenteamplio.uy

Presidentes del Frente Amplio

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Vivimos una época en la que el afán de desinformar confunde y busca deformar la opinión pública y el pensamiento personal. Los medios de comunicación, a través de las noticias engañosas y las opiniones parciales presentadas como verdades, intentan cegarnos e impedir que veamos la realidad desde un punto de vista objetivo e imparcial. La toma de posición con base en información engañosa puede llevar a serias consecuencias sociales.

En el caso de las juventudes, si bien estamos presenciando un período de gran movilización y participación vinculada a la agenda de derechos y acciones afirmativas, ello no necesariamente se traduce en un ensanche de la militancia político partidaria. A su vez, esta cierta lejanía de los debate partidarios (o “anti política”) se le suma el constante bombardeo de opiniones sin ningún filtro, o de falsos argumentos, sesgados hacia los intereses de una minoría que tiene una alta penetración en la opinión pública, al tiempo que se presentan como análisis e informaciones objetivas y desideologizadas lo que les permite tener un gran efecto sobre las opiniones de la población.

En una época donde el rol de la información constituye un elemento decisivo para la calidad de las democracias, elegimos apostar por aprender y debatir desde la rigurosidad, con argumentos, textos y exponentes heterogéneos, que nos permitan generar ideas y opiniones con una base real de datos en la cual sostenerse.

Esto no quiere que debamos llegar a las mismas conclusiones, sino que cada uno pueda generar su posición gracias a un proceso de diálogo y reflexión, pudiendo compartirla con otros para crecer en conjunto, apostando al respeto y a la riqueza de la diversidad de ideas.

Desde el inicio, el Frente Amplio se caracterizó por ser coalición de distintos ideales y pensamientos, con el objetivo de crear una sociedad más justa e igualitaria. Esa diversidad dentro del Frente permite el crecimiento y el cambio, permite ampliar la visión y unir tras la misma bandera los objetivos sociales por los que cada uno lucha.

Los distintos sectores y espacios de militancia frenteamplistas difieren en los paradigmas desde donde se observa e interpreta la sociedad y son esas diferencias donde buscamos sentar las bases de la Escuela de Formación, asumiendo cada una de ellas y conformando el rol de generar un espacio de intercambio entre las distintas ideas y pensamientos existentes.

El Comité Promotor, grupo tractor de la Escuela está conformado por compañeras y compañeros nombrados desde la coordinación de juventudes del Frente Amplio. Su tarea de aportar la perspectiva de género, generaciones, y diversidad, durante el proceso de creación de la EsFA.

Desde su germen, tal como es expresado en su documento inicial, la EsFa, subraya la importancia de que las juventudes frenteamplistas tuviéramos un lugar de participación y estuviéramos también incluidos en la creación de la misma, no como invitados, sino como protagonistas de este nuevo espacio del Frente Amplio.

Las juventudes del Frente Amplio aceptamos el desafío y decidimos aportar nuestra visión de la realidad actual para colaborar en el crecimiento de la Escuela. No es posible llevar adelante un proyecto de formación sin la participación joven que corresponde. La inclusión de las juventudes en el proyecto es señal de cambio y renovación, de aceptación de ideas y también de respeto no podía ser de otra manera en la EsFA. Los y las jóvenes tenemos mucho que aportar a la discusión de actualidad, a la conformación de proyectos y posturas, así como a la expresión de la diversidad que caracteriza al Frente Amplio.

Considerando, además, la época de incertidumbre en que nos encontramos se vuelve imprescindible la escucha a las juventudes. Desde la EsFA buscaremos crecer en unidad y respeto, en escucha y en aprendizaje; aprovechar el cambio para el crecimiento del proyecto, apostando a las nuevas generaciones como principales gestoras del cambio, y dándoles el espacio necesario para desarrollarse en la política, en la militancia y en el proyecto del Frente Amplio.

El rol principal del comité promotor, será entonces aportar las ideas de las juventudes al proyecto, y ser el lazo directo de la EsFA con la militancia frenteamplista a nivel generacional y territorial. Dar espacio a todas las opiniones, ideas y perspectivas dentro del Frente Amplio, será la mayor fortaleza del espacio para su desarrollo presente y futuro.

Desde el Comité Promotor, estamos comprometidos a aportar nuestra visión de juventud, y nuestras ideas para darle a este proyecto el acompañamiento que merece.

 

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Por supuesto que evitamos absolutizar el saber obtenido en los últimos 10 años durante los cuales hemos desarrollado un conjunto variado de actividades con el cometido de la formación ideológica de nuestra militancia. Esta tarea, que necesita de creatividad, esfuerzo y constancia se plantea en las nuevas condiciones del escenario político -que sin duda hay que describir e interpretar, sin fatalismos ni deslumbramientos producidos por formas nuevas de problemas no tan nuevos- , en las nuevas formas de pensar lo político y vivir la política, de fortísima, permanente y actualizada lucha de la derecha política y social internacional y nacional, desarrollando en toda las dimensiones de las relaciones de poderes (económicas, políticas e ideológicas) sus iniciativas para asegurar su condición de bloque dominante. Tal vez lo grave, no lo más grave, pero si indicativo de la gravedad del problema que afrontamos, sea los logros por la derecha a nivel de sentido común, haber avanzado en posiciones dominantes en la concepción del mundo de las personas, de sus modos de vida. Así la formación ideológica de la izquierda es contradictoria de la tendencia hegemonizante de la derecha.

Entonces, ¿qué hemos aprendido de nuestra experiencia e intentamos conceptualizar para hacerlo orientación de nuestros desafíos futuros? Podemos compartir con nuestro querido Frente Amplio el saber de la experiencia militante, un saber de la lucha.

1- Orientarse siempre, en toda la actividad formativa, por las exigencias que supone y concluye la relación teoría- práctica – su dialéctica- en las variadas expresiones de las luchas económicas, políticas e ideológicas: todo curso (simplificando con este término toda actividad formativa) sirve para militar y si bien contamos con el enriquecimiento personal de compañeras y compañeros, el sentido de la tarea es colectivo.

2 - Como síntesis de tanto debate respecto a qué es lo necesario saber para militar, primero que nada convencer y convencerse que es necesario militar -en la forma que sea, combinando la multiplicidad y no contraponiendo formatos y modos- y para ello saber relacionar lo actual y el fundamento.

3- Para enfrentar la tendencia individualista contemporánea, expresada en la dictadura del yo con el consiguiente debilitamiento de cualquier modelo de alteridad, la formación política e ideológica tiene que afrontar, debe afrontar, esta relación contradictoria sin duda, inevitable también: todo proyecto colectivo compuesto por sujetos singulares y colectivos pone en juego preferencias, intereses y finalidades diferentes pero que necesariamente se conjugan con universales: en el mundo claro que hay yo, también naturaleza y los otros.

Otros aspectos y no menores de este desafío son las relaciones entre vida privada y vida pública, representación política y acción de gobierno, libertad y disciplina y conciencia individual y colectiva. Entendiendo claramente, además, que todo contenido de conciencia es histórico.

4- Formar en y para todas las condiciones del desarrollo de los procesos históricos: momentos de defender al gobierno y enfrentar a la oposición, de criticarnos y autocriticarnos, de polemizar rigurosamente sin descuidar la fraternidad. Brindar los conocimientos y problematizaciones que habiliten la comprensión de estos momentos con la profundidad necesaria sin el dramatismo ni la amenaza de las rupturas solo apetecibles y significativas para el bloque de poder de las clases dominantes.

Resumidamente formar en la dialéctica, en la perspectiva del proyecto y el presente de tal manera que las emergencias y/o urgencias de la táctica no se traguen la estrategia y con ello la identidad de la fuerza política

5 - Dado que el proyecto contempla designaciones y promesas tales como “pública felicidad”, “liberación”, “emancipación”, “transformación de la realidad”, “transformación social profunda” y “sociedad más justa” todo ello referido a lo “alternativo”, es necesario abrir las significaciones polémicas o generar condiciones para pensar críticamente (es decir no dar por obvio, objetivar y precisar alcances y límites) nuestra perspectiva.

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El Nuevo Espacio ha convocado a dos compañeras Selene Brunetto y Mariella Capeta para diseñar un proyecto de creación de área de formación. Las dos compañeras han diseñado un plan y el mismo fue presentado a la Mesa Ejecutiva del Nuevo Espacio para someterlo a consideración. En el mismo se plantea la formación en cursos como historia política, negociación, gestión de conflictos y manejo del estrés como temas principales y como temas transversales el empleo juvenil que fueron los más votados en las encuestas realizadas en los talleres de moderación del programa del FA hacia el Plenario del Nuevo Espacio noviembre 2018. Sin perjuicio de ello, quedan por realizar más entrevistas a otros militantes, por lo que el temario de cursos principales puede extenderse.

Se plantearon otros cursos como economía política, marketing, género y generaciones, autoconocimiento y desarrollo personal, pnl aplicado a la política, pero los temas más votados fueron los anteriormente mencionados más arriba. Se considera al militante como un ser integrado, completo y un ser holístico, no únicamente un ser racional, que tiene necesidades mucho mayores que ser capacitado en historia y economía. Las sociedades actuales y la política en sí misma es muy compleja por lo que creemos necesario brindar al militante herramientas para empoderarlo para poder gestionar sus emociones, manejar su estrés y poder estar mucho más capacitado a fin de poder hacer una mejor política. La Mesa Ejecutiva del Nuevo Espacio consideró apropiada la propuesta presentada por las compañeras y espera la realización de un llamado a un taller con un tema tentativa en algún local del Nuevo Espacio en el próximo mes para comprobar la convocatoria y la participación de la gente.

Propuesta EsFA

Consideramos que el EsFA es una propuesta necesaria en el FA dado que su fuerza proviene de los militantes y la formación es una manera de lograr mayor unión sin perjuicio de las sutiles diferencias dentro de la coalición. Es hora de mejorar, dado que han acontecido hechos que han puesto en tela de juicio al FA y sobre todo su credibilidad, por lo la formación será una herramienta que nos permitirá captar nuevos adherentes ya que el discurso es el elemento clave en el proceso.

Cada sector puede brindar su aporte de manera de sumar ideas teniendo en cuenta las opiniones de su propio sector e incluso puede tomar ideas del área de formación EsFA para volcarlas a su área de formación del sector por lo que el proceso es mancomunado.

El intercambio de idea y la ampliación del horizonte es clave en este proceso el cual con el aporte de cada sector pueden echar luz en el mismo. Es claro que la formación es un pilar en el avance de toda sociedad y más en los bloques partidarios porque es la herramienta que permite empoderar a las masas y brindarles las herramientas adecuadas para hacer mejor política.

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Por un lado se hace cargo de las enormes diferencias de mundo y región así como de tradiciones, rasgos organizacionales, ideologías y visiones del mundo del conjunto de fuerzas concurrentes a la formación del contrato que dio origen al Frente Amplio en 1971 y por otro ofrece una propuesta cuyo sentido curricular último – basado en la idea pragmática de la experiencia de aprendizaje para aprender tanto de los estudiantes como de una fuerza política transformadora que puede convertirse ella misma en laboratorio de ideas, respuestas, estrategias, propuestas, anticipos y lecturas de los cambios del mundo en todos sus niveles – ya no puede tener la pretensión omniexplicativas de las ideologías de las izquierdas de mediados del siglo 20 (en sus versiones latinoamericanas influidas por la descolonización, la revolución cubana y el nacionalismo revolucionario).

En nuestra opinión las líneas de acción trazadas para la Escuela son correctas. Sin embargo deben dar cuenta de dos problemas. El primero refiere al origen del Frente Amplio: si bien las fuerzas fundadoras ya no contienen aquellos perfiles diferenciados en la geografía de izquierda por densas diferencias presentes y tradiciones pasadas es verdad que persisten renovadas y no dejan de tener enormes repercusiones en la propia labor de gobierno o posiciones internacionales distintas o contrapuestas. De alguna manera un desafío curricular de los cursos de la Escuela debiera tener presente que la frontera entre el movimiento o frente partido y el Frente Amplio coalición (nunca lo fue en el clásico sentido de coalición Frente populista) debe preservarse y es bueno que sea preservada porque asegura una riqueza de diversidad que un Frente Partido perdería en nombre de una homogeneidad disciplinadora y mal entendida.


El segundo problema refiere a una ausencia. Es claro que la Escuela se propone contribuir sin pedestales al aprendizaje permanente de la totalidad de la fuerza política que debe asimilar un mundo radicalmente nuevo en la vida cotidiana, la convivencia social, el medio ambiente o la revolución tecnológica, las familias o el futuro del empleo, la pluralidad de medios de intercomunicación y la reformulación de los vínculos presenciales en los trabajos, el estudio, los barrios o las comunidades, las relaciones de género, la equidad racial o la discriminación, el desafío de inclusión de la diversidad sexual, la convivencia entre generaciones y la promoción de su diálogo verdadero aunque a veces se proponga desde galaxias lejanas por el cambio de experiencia. Sin embargo todo sugiere que el conjunto de las popuestas curriculares se orientan a facilitar la labor militante sea autoreflexiva sea de gestión orientación de la gestión pública reformadora en el Estado.

En tal sentido se echa en falta toda la enorme, multiforme, diversa, heterogénea y compleja escena de la sociedad civil. En otras palabras, la transformación social implica – en cualquiera de las ideologías de izquierda con pesos distintos del Estado o de la propia autonomía de la iniciativa de la sociedad y en todos los casos con obvias acechanzas de una vieja política de clientelismo en cualquier variante – fortalecer las iniciativas ciudadanas constructivas y a la vez autoreflexivas en todos los espacios de la base y la nube de la sociedad civil tangible e intangible.

Esto supone ofrecer a la militancia una caja de herramientas con un potente instrumental de participación ciudadana y trabajo grupal presencial hasta la educación a distancia y la gestión de redes sociales. Sin embargo el voluntariado en sus diversas y ricas manifestaciones, las formas de organización autogestionaria y cooperativa desde sus principios a recetas de acción, las religiones y sus aportes en una época de repliegue en la individualidad aislada y de visibilización de la “peligrosidad de las familias” al decir de Anthony Giddens, las metodologías y límites de los nuevos movimientos que buscan expandir las esferas de la emancipación humana para mujeres y varones, lgtb o ciudadanía afrouruguaya. Las técnicas de taller, didáctica, pedagogía, la elaboración de mapas de actores, el planteo correcto de problemas de una comunidad son herramientas que no debieran estar ausentes de una línea de fortalecimiento y multiplicación de la participación ciudadana en comunidades, municipios, deportes, culturas, voluntariado, religiones, redes sociales y movimientos anclados en el cotidiano.

Del mismo modo sería necesario fortalecer, en la otra punta del triángulo, cursos precisos de política pública con desdoblamientos sobre el conocimiento de los Estados (no sólo el nuestro sino formas estatales alternativas más progresivas), el ciclo de políticas públicas, la gestión.

 

 

 

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Son innumerables los aportes que ha realizado el Frente Amplio a la política nacional desde sus orígenes en múltiples aspectos, como su militancia, el constituir una fuerza político-social, sus definiciones de pluralidad ideológica con unidad de acción, su incorporación de diversas organizaciones políticas y también de ciudadanos que comparten sus principios, y muchos aspectos más.

Transitamos cuarenta y siete años de vida política en situaciones económicas, políticas y sociales muy diversas, en momentos de crisis económicas y otros de crecimiento económico, en momentos de libertades conculcadas, en períodos de libres expresiones democráticas o de la dictadura más siniestra, en períodos en que pudimos plantear iniciativas para transformar el País así como en otros donde fuimos prohibidos y perseguidos. Todo ello nos templó y nos llevó a conducir los destinos del País.

De la 30 medidas como planteo en nuestros orígenes hasta los documentos de bases programáticas como orientación de los planes de Gobierno de los últimos gobiernos frenteamplistas, mucho tiempo, mucha experiencia, muchos cambios y discusiones nos han enriquecido como colectivo político.
De la originalidad de construir una coalición-movimiento impulsada con mucha fuerza por aquel primer congreso de los comités de base, e incorporada en nuestra estructura, hasta la realidad actual de estar en el gobierno durante tres períodos con mayorías parlamentarias, mucha agua ha corrido bajo los puentes.

El camino que hemos recorrido lo hicimos aportando desde nuestras distintas vertientes demostrando que juntos podemos ser una fuerza transformadora que integra las múltiples ideas y propuestas de nuestra diversidad. Le dimos a nuestra pluralidad un sentido de un planteo positivo, de enriquecimiento mutuo, y no solamente una simple asociación para ser más, como había sido la práctica histórica en el Uruguay de acumulación por lemas partidarios.

Pudimos avanzar en la construcción de una sociedad más justa y solidaria que los uruguayos merecemos. Cumplimos muchos sueños y quedan muchos por cumplir, pero el largo caminos recorrido y los esfuerzos desplegados nos muestran que es posible avanzar en la transformación del País, aún en los períodos más difíciles. No nacimos sólo para los momentos fáciles, y lo estamos demostrando. Basta para ello ver la situación de los restantes Países de América Latina, aún de los mucho más grandes que nosotros, que tienen muchos más recursos de todo tipo para enfrentar situaciones difíciles.

Las circunstancias vividas en el País en situaciones de crisis de distinta naturaleza, nos llevaron a una primera unidad de diversidades para enfrentar momentos difíciles para las organizaciones populares. Pero la inteligencia de nuestro Pueblo fue convirtiendo aquellos acuerdos defensivos de sus derechos de la década del 60, en un programa político de transformaciones que está evolucionando a cambios estructurales. Fuimos aprendiendo que una sociedad más justa y democrática no puede construirse con las reglas de juego, la legalidad, y las normas que nos llevaron a la sociedad que queremos cambiar por injusta y antidemocrática. No se trata solamente de cambiar los jerarcas de gobierno que accionan las palancas de la maquinaria estatal. Hay que cambiar la lógica de las instituciones, su estructura, para modificar sus objetivos en forma irreversible.

Y éste riquísimo proceso de aprendizajes y logros lo hemos hecho progresivamente, en el día a día, en toda la cancha discutiendo y resolviendo las contradicciones a medida que se iban presentando en el quehacer nacional. Es una riquísima acción práctica en el gobierno, en las organizaciones sociales y en el Frente Amplio.

Pero llegó el momento que esa acción debemos complementarla con la discusión, el análisis, la interpretación, la confirmación o la corrección de nuestros planteos. Somos nosotros mismos que debemos construir el relato de los cambios sociales, económicos y políticos que estamos conduciendo.

Mucha de la confusión que se constata en nuestra sociedad es porque el relato de las contradicciones y los cambios que se están dando está siendo transmitido, comentado, y a partir de allí, formando opinión por parte de los aparatos de comunicación social de los sectores conservadores.

No es posible y nunca ha sucedido en la historia que quienes se oponen a los cambios en favor de las grandes mayorías sean los que comuniquen e interpreten objetivamente los hechos que hacen que el pastel se reparta con mayor justicia. Por ello la acción política que conduce a defender los intereses y el bienestar de la población en su conjunto, que crece en forma sostenida distribuyendo derechos como una sola unidad, que hace avanzar y garantizar postergaciones históricas, que realiza importante inversión pública social y disminuye las desigualdades es la que debe realizar al mismo tiempo que lleva a cabo su acciones transformadoras, la interpretación y comunicación de sus acciones. El análisis y la comunicación de los cambios son una parte integral de la acción política.

Por ello, la incorporación de Síntesis como una nueva herramienta al quehacer político del Frente Amplio, además de ser un aporte invalorable, será una necesidad histórica para continuar con la transformación del Uruguay.

 

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