En este 8 de marzo de 2025, en que el Frente Amplio asume su responsabilidad de llevar adelante el cuarto gobierno nacional, reafirmamos nuestro compromiso y convicción sobre la necesidad de promover una sociedad igualitaria que reconozca las barreras que viven mujeres y disidencias para desarrollarse plenamente.
Las y los frenteamplistas reconocemos las barreras vinculadas a las condiciones socioeconómicas, de edad, étnica-raciales, de discapacidad, identidad de género y orientación sexual y aquellas derivadas de los territorios que habitamos y de las condiciones de trabajo, que impiden el acceso a nuestros derechos, a los servicios públicos de calidad y contar con una estructura de oportunidades que permitan garantizar el ejercicio de derechos.
El programa del Frente Amplio pone el acento en una idea clave: sin igualdad de género, el desarrollo del país no es posible. Para superar este escenario propone la implementación y el fortalecimiento de políticas públicas a lo largo de todo el Estado y de los territorios.
Las políticas de cuidados, la salud sexual y reproductiva de adolescentes, jóvenes, mujeres y varones; la salud mental; la educación sexual integral, la prevención y atención de la violencia de género y generaciones, la autonomía económica mediante empleos de calidad y programas de inserción laboral y la vivienda, son claves.
El gobierno del Frente Amplio deberá trabajar en garantizar derechos mirando las condiciones concretas vividas por mujeres, niñas, niños y adolescentes en condición de pobreza, vulnerables en muchos casos a la violencia machista y criminal. También a aquellos colectivos especialmente excluidos: mujeres privadas de libertad, trabajadoras sexuales, personas con identidades disidentes, mujeres rurales entre otras.
Frente al impulso conservador que se vive actualmente en nuestra región y en el mundo, el Uruguay tiene la urgencia de fortalecer sus sistemas de valores basados en la solidaridad, el respeto del otro u otra, creando redes de apoyo mutuo, de buena vecindad y de sostén colectivo en sus territorios.
Las democracias del mundo enfrentan grandes desafíos frente a la ola neoconservadora que se sustenta en discursos de odio y de rechazo a los avances de derechos. Las conquistas que nos definen, que aportan a una sociedad con mayor justicia social son hoy irrenunciables que demandan nuestro más hondo compromiso. Está será una tarea central que implicará la participación y comunicación permanente con las organizaciones sociales y feministas, con referentes de nuestra comunidad, de la cultura, de la educación,de la economía y del Parlamento y de la Justicia.
Desde nuestras diversidades, más igualdad, más libertad, más justicia
¡Viva el 8 de Marzo!