Viernes, 21 12 2018
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Aporte PS

Hacia una escuela de formación política del Frente Amplio

Constituye un aporte invalorable para la puesta en marcha de la Escuela de Formación Política del Frente Amplio
Hacia una escuela de formación política del Frente Amplio Imagen 1

Por un lado se hace cargo de las enormes diferencias de mundo y región así como de tradiciones, rasgos organizacionales, ideologías y visiones del mundo del conjunto de fuerzas concurrentes a la formación del contrato que dio origen al Frente Amplio en 1971 y por otro ofrece una propuesta cuyo sentido curricular último – basado en la idea pragmática de la experiencia de aprendizaje para aprender tanto de los estudiantes como de una fuerza política transformadora que puede convertirse ella misma en laboratorio de ideas, respuestas, estrategias, propuestas, anticipos y lecturas de los cambios del mundo en todos sus niveles – ya no puede tener la pretensión omniexplicativas de las ideologías de las izquierdas de mediados del siglo 20 (en sus versiones latinoamericanas influidas por la descolonización, la revolución cubana y el nacionalismo revolucionario).

En nuestra opinión las líneas de acción trazadas para la Escuela son correctas. Sin embargo deben dar cuenta de dos problemas. El primero refiere al origen del Frente Amplio: si bien las fuerzas fundadoras ya no contienen aquellos perfiles diferenciados en la geografía de izquierda por densas diferencias presentes y tradiciones pasadas es verdad que persisten renovadas y no dejan de tener enormes repercusiones en la propia labor de gobierno o posiciones internacionales distintas o contrapuestas. De alguna manera un desafío curricular de los cursos de la Escuela debiera tener presente que la frontera entre el movimiento o frente partido y el Frente Amplio coalición (nunca lo fue en el clásico sentido de coalición Frente populista) debe preservarse y es bueno que sea preservada porque asegura una riqueza de diversidad que un Frente Partido perdería en nombre de una homogeneidad disciplinadora y mal entendida.


El segundo problema refiere a una ausencia. Es claro que la Escuela se propone contribuir sin pedestales al aprendizaje permanente de la totalidad de la fuerza política que debe asimilar un mundo radicalmente nuevo en la vida cotidiana, la convivencia social, el medio ambiente o la revolución tecnológica, las familias o el futuro del empleo, la pluralidad de medios de intercomunicación y la reformulación de los vínculos presenciales en los trabajos, el estudio, los barrios o las comunidades, las relaciones de género, la equidad racial o la discriminación, el desafío de inclusión de la diversidad sexual, la convivencia entre generaciones y la promoción de su diálogo verdadero aunque a veces se proponga desde galaxias lejanas por el cambio de experiencia. Sin embargo todo sugiere que el conjunto de las popuestas curriculares se orientan a facilitar la labor militante sea autoreflexiva sea de gestión orientación de la gestión pública reformadora en el Estado.

En tal sentido se echa en falta toda la enorme, multiforme, diversa, heterogénea y compleja escena de la sociedad civil. En otras palabras, la transformación social implica – en cualquiera de las ideologías de izquierda con pesos distintos del Estado o de la propia autonomía de la iniciativa de la sociedad y en todos los casos con obvias acechanzas de una vieja política de clientelismo en cualquier variante – fortalecer las iniciativas ciudadanas constructivas y a la vez autoreflexivas en todos los espacios de la base y la nube de la sociedad civil tangible e intangible.

Esto supone ofrecer a la militancia una caja de herramientas con un potente instrumental de participación ciudadana y trabajo grupal presencial hasta la educación a distancia y la gestión de redes sociales. Sin embargo el voluntariado en sus diversas y ricas manifestaciones, las formas de organización autogestionaria y cooperativa desde sus principios a recetas de acción, las religiones y sus aportes en una época de repliegue en la individualidad aislada y de visibilización de la “peligrosidad de las familias” al decir de Anthony Giddens, las metodologías y límites de los nuevos movimientos que buscan expandir las esferas de la emancipación humana para mujeres y varones, lgtb o ciudadanía afrouruguaya. Las técnicas de taller, didáctica, pedagogía, la elaboración de mapas de actores, el planteo correcto de problemas de una comunidad son herramientas que no debieran estar ausentes de una línea de fortalecimiento y multiplicación de la participación ciudadana en comunidades, municipios, deportes, culturas, voluntariado, religiones, redes sociales y movimientos anclados en el cotidiano.

Del mismo modo sería necesario fortalecer, en la otra punta del triángulo, cursos precisos de política pública con desdoblamientos sobre el conocimiento de los Estados (no sólo el nuestro sino formas estatales alternativas más progresivas), el ciclo de políticas públicas, la gestión.