Viernes, 21 12 2018
2 - 4 min
Aporte MAS - Portillo

El desafío de la formación en el FA

La experiencia del FA sigue siendo emblemática en el mapa político de la izquierda universal.

No existen prácticamente fuerzas políticas de estas características en cuanto a su diversidad política e ideológica conjugada con una unidad basada en un programa común periódicamente renovado.

Una historia de 48 años años de lucha y acción política con un ejercicio del gobierno reiterado. Realmente un capital político invalorable que debe hacernos sentir orgullosos y poseedores de una herramienta política como pocos pueblos en el planeta disponen para la concepción y obtención de los cambios deseados.

Esto no quiere decir que todo sea color de rosas y que no existan dificultades. Un relativo alejamiento de la gente y de sus organizaciones, muy débil discusión política , pérdida de protagonismo en la lucha política e ideológica con los demás actores del sistema político, dificultades para la renovación generacional, situaciones concretas de implicancias éticas, son algunas de las manifestaciones de focos críticos de la vida concreta del FA.

Sin perjuicio de la necesaria discusión que el abordaje de estas falencias requiere es posible advertir un rumbo concreto en proceso de puesta en práctica que refiere a la formación como nueva tarea a encarar por el FA, expresada en la recientemente creada ESFA a cargo del compañero Rodrigo Arocena.

Sobre la base del programa oportunamente elevado y aprobado por la Mesa Política entendemos que la tarea que se inicia es al mismo tiempo apasionante y desconcertante. No hay muchas experiencias propias o extranjeras sobre las que inspirarse. Entendemos que será uno de los principales retos, la búsqueda de diversos y variados caminos para cumplir con el propósito de la formación.

¿Por qué y para qué la formación? La acción política transformadora requiere de análisis científicos de la realidad a partir de los cuales identificar los objetivos transformadores necesarios y deseados. Ello implica que los portadores de las ideas de cambio deben tener muy claro el escenario en el que se desempeñan así como los objetivos que se proponen. La lucha política democrática es ante todo un ejercicio de argumentación y persuasión a efectos de instalar en el imaginario social las ideas del cambio y los caminos para lograrlo. Es por ello que desde la fuerza política es necesario encarar la tarea de ofrecer a los militantes información y análisis que hagan posible cumplir con el propósito. Es un esfuerzo colectivo que deberá ser posible de irradiar análisis y propuestas que fortalezcan la acción política concreta.

El cumplimiento de esta tarea tiene algunas importantes fortalezas de las cuales partir. La existencia de una importante cantidad de cuadros políticos altamente formados (en su experiencia política y en el estudio) que permiten iniciar con una numerosa red de colaboradores docentes es un valioso acerbo.
Por su parte, una cultura de unidad en la diversidad hace posible concebir un programa de actuación políticamente legitimado que haga posible el desprejuiciado aporte de la máxima cantidad de compañeros interesados en la tarea.

Desde esas fortalezas habrá que encarar los importantes desafíos de una función hasta ahora casi inexistente explorando múltiples caminos y metodologías.
Se trata de explorar los intereses y necesidades de la militancia frenteamplista, para lo cual además de indagar al respecto es útil saber identificar muy variados temas y problemas que pueden ser objeto de análisis.

En definitiva con la formación no solamente se podrá colectivizar conocimiento y propuestas sino también elevar la mira en la lucha política e ideológica fortaleciendo el posicionamiento del proyecto político de los cambios.