Viernes, 21 12 2018
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La reflexión necesaria en la izquierda

Una fuerza política de izquierda debe reflexionar constantemente sobre la realidad que la rodea.

Luego de tres períodos de gobierno nacional, como Frente Amplio, nos acostumbramos a discutir para tomar posición sobre diversos temas. La toma de decisiones internas de forma democrática es una característica constitutiva de nuestra fuerza política. Así elegimos el programa y les candidates. Además, hemos tomado decisiones importantes sobre el rumbo del gobierno (por ejemplo el reciente rechazo a la enajenación del Dique Mauá o a la incorporación al TISA). El ejercicio de discutir y tomar posición es fundamental para la vida cotidiana del FA, debe ser puesto en valor, cuestionado y mejorado para lograr que los espacios de discusión y decisión sean más plurales y democráticos. En particular nos preocupa cómo aumentar la presencia de mujeres y jóvenes en dichos espacios.

Sin embargo, la necesidad de tomar muchas decisiones rápidamente que implica ser gobierno, nos ha demorado en poder discutir, aprender, conocer, sin necesariamente llegar a una posición única. Vemos en la Escuela de Formación del Frente Amplio (EsFA) una gran noticia en este sentido. La izquierda se caracteriza por la reflexión constante. Máxime, los tiempos actuales signados por el regreso de las políticas neoliberales en la región y el triunfo de outsiders en los centros de poder mundial, nos obligan a necesariamente a esforzarnos por comprender estos fenómenos.

La reflexión política profunda se torna urgente. Y no seríamos consecuentes con nuestra historia si no incorporamos en este ejercicio a los movimientos sociales - los tradicionales, los que han surgido y los emergentes - que componen el bloque social de los cambios, del cual la llegada al gobierno nacional nos ha inevitablemente alejado. Resignificar aquella idea de la “colcha de retazos” a través de la apertura al diálogo con las formas que el pueblo al cual buscamos representar es y debe ser una guía ineludible para les frenteamplistes.

Además, tras quince años de gobierno frenteamplista, la realidad del Uruguay no es la misma que la que encontramos. Estudiar los efectos que nuestro gobierno ha tenido sobre la realidad es también tarea necesaria. Diagnosticar nuevos problemas, nuevas dimensiones de los problemas y cómo abordarlos es una reflexión a abordar desde la fuerza política.

2. Una fuerza política de aprendizajes

No entendemos la formación política como una actividad unidireccional, donde algunos expertos enseñan a quienes no lo somos, sino como un espacio de intercambio de saberes donde cada militante desde su trayectoria y su lugar, tiene para aportar a la fuerza política. Creemos que esta debe ser la perspectiva privilegiada en la EsFA. Además de reconocer los proyectos de formación llevados adelante en el último tiempo, debemos tener en cuenta la especificidad y el acumulado de los compañeros y compañeras que trabajan a nivel territorial, en los comités funcionales y en los temáticos. Queremos un FA donde los aprendizajes se compartan a lo largo y ancho de la fuerza política.

Esto implica valorizar la formación teórica pero también la teórico - práctica; pensar la práctica llena de teoría o la teoría llena de práctica debiera ser el lugar primordial desde el que formarnos.

Concebir a la formación como un aspecto unidireccional conlleva asumir que la teoría ya está hecha, y de lo que se trata es de aprenderla. Esto debe ser algo a combatir: en un mundo cambiante, diverso y con transmisión de información a velocidades inéditas para la humanidad, la capacidad de construir teoría a partir de un análisis riguroso y honesto intelectualmente resulta una necesidad de primer orden.

Que la revisión de la teoría por la práctica y viceversa se convierta en una tarea habitual y sistemática de las y los militantes frenteamplistas. No puede haber tarea más revolucionaria a la cual abocarse.

 3. Mirando el mundo desde el feminismo

Partimos de un diagnóstico de la realidad en la cual no puede concebirse que una fuerza política de izquierda no haga suya la bandera de la lucha feminista. Para ello, se vuelve imperioso incorporar la visión del género y la diversidad en el análisis de la realidad y particularmente en nuestro accionar político. Sobradas pruebas tenemos del carácter transversal de esta herramienta, su capacidad de diálogo e interpelación con una amplísima gama de disciplinas y del impacto positivo que significa su incorporación en la elaboración de políticas orientadas a reducir las desigualdades estructurales, tarea central del eventual cuarto gobierno frenteamplista.

Asimismo, limitar este aspecto a su incorporación en la actividad gubernamental es caer en un reduccionismo a la larga inconducente. Debe aprovecharse esta instancia para evacuar las dudas y limar las asperezas que - bueno es admitirlo y asumirlo - existen en el seno de nuestro Frente Amplio respecto a los colectivos feministas y al feminismo como fenómeno cultural en sí mismo.

4. El trabajo intergeneracional

El FA debe ser necesariamente un lugar más amigable para los y las jóvenes. Debemos trabajar para ser una fuerza política de puertas abiertas a las juventudes, a sus deseos, demandas y prácticas políticas. Para ello es necesario erradicar prácticas instaladas en el FA donde muchas veces parecen ser más escuchadas las opiniones de quienes tienen más años.

Esto no quiere decir que los y las militantes con mayor trayectoria no tengan aportes valiosos que realizar, al contrario. La EsFA puede funcionar como un buen ejemplo de trabajo intergeneracional, donde todos y todas aportemos desde lo que somos y eso sea celebrado y respetado.

No tenemos dudas que es a partir de la discusión entre generaciones, que construiremos las instancias de formación más ricas para la militancia frenteamplista.